La nueva situación organizacional
requiere de modernas estructuras y de estilos gerenciales cónsonos con las
nuevas realidades empresariales, así como de innovadoras estrategias y de
un comportamiento humano en todos los niveles de organización totalmente
diferente a los modelos convencionales como consecuencia de los violentos y
turbulentos cambios, que se han constituido en la norma y no en la excepción en
el mundo laboral. En este sentido, el comportamiento organizacional se
encarga del estudio y la aplicación de los conocimientos relativos, a la manera
en que las personas actúan dentro de las organizaciones. Es así como el
desarrollo organizacional busca lograr un cambio planeado de la organización
conforme en primer término a las necesidades, exigencias o demandas de la
organización misma. De esta forma, la atención se puede concentrar en las
modalidades de acción, de determinados grupos, en mejorar las relaciones
humanas, en los factores económicos y de costos (balance costo-beneficios), en
las relaciones entre grupos, en el desarrollo de los equipos humanos, en la
conducción. Es decir, casi siempre sobre los valores, actitudes, relaciones y
clima organizacional.
Esa nueva realidad
organizacional exige que se vaya mucho más allá de la simple visión y de
la retórica para producir nuevos escenarios empresariales, en donde
el trabajador debe internalizar su nuevo rol y lo que significa ser un
trabajador en esta época de cambios. Hoy en día el cambio organizacional es la
piedra angular del mejoramiento continuo de las organizaciones. El cambio es el
fenómeno por medio del cual el futuro invade nuestras vidas y conviene
observarlo atentamente desde el ventajoso punto de vista de los individuos que
viven, respiran y experimentan. Pero los empleados pueden asumir el rol
de líderes dentro de un proceso de cambio y crear una visión compartida que
movilice a la organización y a su recurso humano en el proceso de
transformación. La misión de generar la capacidad de cambio, parte de la auto
educación permanente, para aprender y desaprender y para ayudar a los otros a
aprender. El aprendizaje es cambio y su punto de partida es la educación.
El conocimiento es
la clave para ser competitivos. Hoy más que nunca, las organizaciones deben
desarrollar capacidades de aprendizaje que les permitan capitalizar el
conocimiento. Las tendencias que pautan el desenvolvimiento del mundo
contemporáneo determinan los cambios, es decir, las nuevas actitudes en las
empresas, tales como, la globalización de la economía, la conciencia
ambientalista, la aceleración de las privatizaciones, las alianzas estratégicas
y el avance tecnológico, conforman un ineludible conjunto de condiciones que
afectan las organizaciones. La estrategia que mejor interpreta las respuestas
ante las demandas de ese entorno tan complejo y cambiante se resume en
competitividad en un mundo donde el término Globalización se hace de uso
cotidiano, las tecnologías de la comunicación y la información, avanzan y se
transforman constantemente, por lo que aquellos quienes se adaptan y adoptan
los nuevos sistemas con mayor rapidez aventajan a quienes se resisten a los
cambios. Hoy por hoy, las empresas u organizaciones grandes o pequeñas deben estar
preparadas para tomar e implementar decisiones apropiadas en función de la
dinámica del mundo moderno; por lo tanto la supervivencia o posición de una
organización no puede ser vista como un hecho producto de la fortuna, sino más
bien, como resultado de la aplicación de acciones planificadas, basadas en un
análisis serio de las condiciones en las que se desvuelve la empresa.
RECOPILACIONES: RAFAEL ANTONIO LONDOÑO.